miércoles, 17 de marzo de 2010
Carta abierta de estudiantes de Ciudad Juárez a los estudiantes de todo el país
A la comunidad estudiantil y jóvenes en general,
Compañer@s:
El día de hoy venimos a la capital del país a dar un mensaje urgente, cuya importancia es de vida o muerte. Las circunstancias actuales que se viven en Ciudad Juárez nos obligan a establecer comunicación con todo estudiante y joven que, comprometido con las libertades civiles y con los Derechos Humanos, esté dispuesto a escucharnos. En Ciudad Juárez nos están matando diariamente; también recordamos con tristeza y dolor cómo, en la década pasada, mataron a tantas de nuestras mujeres. Éste círculo vicioso continúa hoy en día, generalizado en un auténtico genocidio.
Ser joven en Ciudad Juárez significa ser sospechoso, de antemano, de un crimen hasta que se demuestre lo contrario. Nos hemos visto forzados a abortar nuestro futuro, debido al cierre de espacios laborales, educativos y de esparcimiento. Amagados por un largo y oscuro brazo, que continuamente nos señala, nos golpea y nos apunta en la dirección de un camino en el que no queremos seguir.
Nos vemos en la obligación de quedarnos hacinados en nuestras casas. Sin poder salir a los espacios públicos con libertad. Con el temor -como mínimo- de observar un episodio violento o verse envuelto en un fuego cruzado. Consecuencia de una guerra que los juarenses no queremos. Guardados, viendo televisión, con el aislamiento y el temor como únicos compañeros. Todo por culpa de la voraz política fascista neoliberal que, como en el lamentable caso de 16 de nuestros compañeros brutal y cobardemente asesinados en la colonia obrera Villas de Salvárcar, nos coloca en situación de peligro, incluso en las fiestas de casa.
La sociedad en conjunto vive con miedo, sumida en una desconfianza cotidiana. El abandono y persecución de las instituciones, que en condiciones normales debieran ver por el bienestar de la misma, coloca a los habitantes en un profundo estado de indefensión. ¿A quién acudir en busca de Justicia, si los mismos que nos disparan, son los mismos que luego llegan a contar los casquillos? Convencidos estamos, que la problemática en que se encuentra nuestra ciudad, ha alcanzado niveles de decadencia nunca antes vistos. El vínculo solidario de comunidad que anteriormente unió a sus habitantes, hoy ha sido enlodado por la manifestación de declive de este sistema neoliberal que claramente ha caducado.
Hoy, estamos aquí por solidaria invitación de las Redes Universitarias de la capital, trayendo este mensaje. Es un grito de auxilio a todos los jóvenes. Para que hagan suya la tristeza, el temor y el sentimiento de indefensión en que nos encontramos. Para que con su apoyo solidario, apoyados por las herramientas de la comunicación y la información, se unan a nosotros. Estamos convencidos de que unidos y organizados, la voz de nuestra Generación de la Revolución, será seguramente escuchada.
Atentamente,
“Ciudad Juárez no es cuartel, fuera ejército de él”
Comisión Juarense de Enlace con las Redes Universitarias
jueves, 11 de marzo de 2010
En este tiempo de Cuaresma... volver al AMOR

EL OTRO HIJO
Sin duda, la parábola más cautivadora de Jesús es la del "padre bueno", mal llamada "parábola del hijo pródigo". Precisamente este "hijo menor" ha atraído siempre la atención de comentaristas y predicadores. Su vuelta al hogar y la acogida increíble del padre han conmovido a todas las generaciones cristianas.
Sin embargo, la parábola habla también del "hijo mayor", un hombre que permanece junto a su padre, sin imitar la vida desordenada de su hermano, lejos del hogar. Cuando le informan de la fiesta organizada por su padre para acoger al hijo perdido, queda desconcertado. El retorno del hermano no le produce alegría, como a su padre, sino rabia: «se indignó y se negaba a entrar» en la fiesta. Nunca se había marchado de casa, pero ahora se siente como un extraño entre los suyos.
El padre sale a invitarlo con el mismo cariño con que ha acogido a su hermano. No le grita ni le da órdenes. Con amor humilde «trata de persuadirlo» para que entre en la fiesta de la acogida. Es entonces cuando el hijo explota dejando al descubierto todo su resentimiento. Ha pasado toda su vida cumpliendo órdenes del padre, pero no ha aprendido a amar como ama él. Ahora sólo sabe exigir sus derechos y denigrar a su hermano.
Ésta es la tragedia del hijo mayor. Nunca se ha marchado de casa, pero su corazón ha estado siempre lejos. Sabe cumplir mandamientos pero no sabe amar. No entiende el amor de su padre a aquel hijo perdido. Él no acoge ni perdona, no quiere saber nada con su hermano. Jesús termina su parábola sin satisfacer nuestra curiosidad: ¿entró en la fiesta o se quedó fuera?
Envueltos en la crisis religiosa de la sociedad moderna, nos hemos habituado a hablar de creyentes e increyentes, de practicantes y de alejados, de matrimonios bendecidos por la Iglesia y de parejas en situación irregular... Mientras nosotros seguimos clasificando a sus hijos, Dios nos sigue esperando a todos, pues no es propiedad de los buenos ni de los practicantes. Es Padre de todos.
El "hijo mayor" es una interpelación para quienes creemos vivir junto a él. ¿Qué estamos haciendo quienes no hemos abandonado la Iglesia? ¿Asegurar nuestra supervivencia religiosa observando lo mejor posible lo prescrito, o ser testigos del amor grande de Dios a todos sus hijos e hijas? ¿Estamos construyendo comunidades abiertas que saben comprender, acoger y acompañar a quienes buscan a Dios entre dudas e interrogantes? ¿Levantamos barreras o tendemos puentes? ¿les ofrecemos amistad o los miramos con recelo?
José Antonio Pagola
Compartir la vida
Miserias queridas!!! =)
Quisiera compartiles!! la alegria profunda que se vive hoy en la comunidad del noviciado. Ayer el doctor le dijo a Rina que esta recuperada y Sana del càncer!!! =)
Respondiò muy bien al tratamiento de quimioterapia, y ya no tiene cancer!
ahora toca continuar un tratamiento durante un par de años, que sera para "mantener" pero esta muy bien!
Realmente estoy super contenta! ha sido un tiempo tan fuerte, y tan formativo, un tiempo y espacio para que mi poca Fe, creciera en esa solidaridad Humana... en ese Soplo de Dios que esta presente y se encarna en nuestra vida cotidiana, en nuestras broncas cotidianas... en las personas màs cotidianas...
Les mando un abrazo agradecido por su apoyo incondicional este tiempo... y por su cercania en todo este proceso tan doloroso y fuerte!! ese tiempo ha pasado!!! y queda mucho crecimiento dentro! GRACIAS
Michelle
miércoles, 10 de marzo de 2010
De Víctor Codina, vale mucho la pena.
| Escrito por Víctor Codina sj* -CJ- |
Por tus rasgos, por el color de tu piel, por tu forma de ir vestida comprendí claramente que no eras asiática ni africana, tampoco de la Europa oriental. Seguramente eras latinoamericana: ¿ecuatoriana? ¿boliviana?, ¿colombiana?¿peruana?. No lo sé con certeza.
Eras joven y llevabas a una persona mayor, anciana. Seguramente en su casa, su familia, así lo espero, te tratan bien, te pagan un buen sueldo, mayor que el que recibías en Latinoamérica. Imagino que ya tienes los papeles en regla y que no sufres al salir a la calle temiendo que la policía te detenga por ilegal y te reenvíe a tu país de origen. Pero pienso en los que has dejado en tu país: ¿has dejado a tus padres? ¿has dejado a tus hijos al cuidado de tu esposo o de los abuelos? ¿Por qué has abandonado tu tierra, tus costumbres, tus tradiciones, tu familia? Seguramente para ganar más, para así poder costear los estudios de tus hijos, para poder comprar un terrenito y hacerte una casita, para montar un pequeño negocio cuando regreses.
Pero el precio de tu estancia aquí es muy alto: separación, soledad, rupturas culturales y humanas. Viéndote llevar la silla de la vieja dama me pareció que tú representabas a los países jóvenes que ahora ayudan al Primer mundo, a la vieja Europa, culta y rica pero en muchos aspectos decadente.
Hace 500 años la España colonial, concretamente el Reino de Castilla, descubrió, conquistó, explotó, saqueó, violó y en gran parte extinguió la población originaria del continente americano. Aragón no participó en la conquista, aunque seguramente no hubiera actuado de forma muy diferente. Siglos después, los historiadores afirman que muchos catalanes se enriquecieron en América traficando esclavos que trabajaban la caña de azúcar y el café.
Hoy, después de 500 años, los descendientes originarios o mestizos de aquellos pueblos venís a España, convertidos en siervos, en los nuevos esclavos del siglo XXI: cuidáis ancianos, trabajáis en la construcción, cosecháis el campo, sufrís también las consecuencias de la actual crisis económica: algunos están en el paro, otros regresan a sus países de origen… Pero en realidad, aunque no se suele decir mucho, aquí os necesitan, pues los emigrantes hacéis muchas veces los trabajos más duros y humillantes que nadie quiere hacer. ¿Qué sucedería si un día todos los emigrantes os declaraseis en huelga? ¡El país se hundiría en el caos más absoluto!
Y aquellos pueblos latinoamericanos que entre luces y sombras fueron evangelizados por la Iglesia colonial, ahora se sorprenden al ver que la antigua metrópoli católica está muy descristianizada, muy secularizada, muy agnóstica y fría religiosamente. Seguramente esto te choca a ti, que rezas al Diosito y a la Virgen cada día, que estás acostumbrada a poner velas a los santos para que protejan a tu familia. Seguramente esta vieja dama a la que tú acompañas en su silla de ruedas es una mujer creyente y piadosa, posiblemente tiene mejor formación religiosa que tú, a lo mejor la estabas llevando a la vecina parroquia de la Concepción. Pero sus hijos y nietos muy probablemente no frecuentan muchos el templo.
Tú, seguramente sin darte cuenta, con tu fe sencilla, con tu trato cariñoso y dulce a la anciana, con tu sentido de honradez, de austeridad, del compartir, con el respeto que tu pueblo tiene hacia los mayores de edad, les están evangelizando. Seguramente si has viajado alguna vez a tu país le has traído regalos a la señora: un chal, unos bombones, unas artesanías típicas, porque los latinoamericanos tenéis un fuerte sentido de la gratitud y de la gratuidad. Posiblemente la señora se habrá extrañado, te habrá dicho que no era necesario hacerlo, pero tú sabes muy bien que esto siempre se hace en tu tierra, donde el dinero no es lo principal
A la gente que te vio pasar y cruzar la calle conduciendo a la vieja dama, seguramente no le llamó la atención: se ven tantos casos semejantes ¡ Tampoco es la primera vez que yo lo veo, pero esta vez me golpeó, me sacudió, porque hace muchos años traté con los españoles que emigraron a Alemania y sé lo que sufrieron, y ahora que resido en Bolivia veo el dolor de las familias divididas por la emigración, niños sin padres, sin el afecto materno, aunque reciban mensualmente remesas de euros. Por esto a quines me preguntan si es positivo viajar a España, yo les aconsejo que se queden en su país, en su tierra.
Ojalá llegue un día en que nadie tenga que abandonar su propio país para sobrevivir y se cumplan los deseos del viejo profeta Isaías para el pueblo de Israel que regresaba del exilio:
“Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán su frutos, no construirán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma…y podrán gastar lo que sus manos fabriquen (Is 65, 21-22).
Ojalá la vieja dama a la que llevas en silla de ruedas pueda un día escuchar de los labios del Señor Jesús:” Yo era emigrante y me acogiste”( Mt 25.35). Porque el huérfanos, la viuda y el forastero siempre han sido los predilectos del Señor que se identifica con ellos.
Mientras tanto, joven emigrante desconocida y anónima, sigue cuidando con cariño a la vieja señora. Ojalá pronto puedas regresar a tu patria.
Todo esto pensaba cuando cruzabas con silla de ruedas la calle Roger de Llúria junto a la calle Aragón. Me hubiera gustado saludarte, hablar contigo, pero no hubo tiempo. Pasaste rápidamente antes de que el semáforo se pusiera de color rojo. Te perdí de vista.
Sólo quedó el semáforo rojo como una señal de alerta para todos nosotros. Hacía frío. Pero al seguir caminando pensé que los pobres nos evangelizan.
martes, 9 de marzo de 2010
No me regalen flores
Lydia Cacho
A nadie se le ocurriría mandar flores a los mexicanos para celebrar el centenario de la independencia de México, entonces ¿por qué el 8 de marzo la gente regala flores a las mujeres? ¿Por qué mandan mensajes, sms, power points cursis? como si el 8 de marzo fuera el día en que se festeja ser mujer, como si fuera otra especie de día de la madre.
Esa fecha fue elegida para recordar la muerte masiva de trabajadoras de la maquila hace 100 años en Nueva York. Pero en realidad sirve para recordar un movimiento social que a pesar de llevar tres siglos de historia sigue oculto ante la mirada de las mayorías. Los políticos entregan premios a “mujeres notables” y el resto del año ignoran la condición de sus ciudadanas. En las escuelas poco o nada dicen a niñas y niños sobre marzo ocho.
Por eso nuestras hijas e hijos no saben que la historia ha ocultado que el feminismo sufragista practicó y reinventó formas revolucionarias de manifestación social, la interrupción de oradores, la huelga de hambre, el auto-encadenamiento, los panfletos reivindicativos. Las mujeres que exigían el voto innovaron formas de agitación e replantearon la lucha pacífica, ejemplo que imitaron movimientos políticos posteriores como el sindicalismo y el de los Derechos Civiles. Hace cien años se decidió reivindicar lo que se venía diciendo hacía doscientos años: que el desarrollo social no existe sin la paz y la equidad entre hombres y mujeres. Que el feminismo es filosofía y no guerra de sexos ni pecado, que hizo suya la protesta simbólica, le dio la vuelta a la revolución sexual, desarrolló la teoría del género y acuñó un nuevo significado para el patriarcado y evidenció el daño de la violencia doméstica y sexual.
Por eso había que demostrar cuántas mujeres y niñas eran esclavas, cuántas vivían violencia, cuántas morían por hablar, cuántas eran utilizadas como carne de cañón en guerras y como prostitutas forzadas para tropas enemigas. Había que demostrar al mundo del poder (un mundo eminentemente masculino) que resulta absurdo e injusto que las mujeres sean consideradas inferiores, que se les negara el derecho al voto, a su salud sexual y reproductiva, a la política, a la tenencia de tierras. Si una mujer se queja ante el juez por los malos tratos de su marido el juez le pregunta ¿y que hizo usted para provocarle? A pesar de la evidencia, el mundo se resiste a la igualdad real. Con esas desigualdades todas y todos perdemos, por eso se buscan fechas específicas para convocarnos en colectivo a reflexionar, a entender y a reinventar el mundo.
Algo ha cambiado en tres siglos, pero no lo suficiente. Millones de mujeres siguen buscando argumentos que les permitan demostrar cabalmente que son ciudadanas en situación de igualdad. La barrera más grande a vencer es el poderoso desprecio sexista. Ese desprecio que pregunta burlón ¿y para que quieren las mujeres que se mencione su presencia con un “las mexicanas” si el masculino es universal? Ese desprecio que humilla a los hombres equitativos y los aísla de las mayorías del poder porque les considera peligrosamente feminizados.
Así es que este 8 de marzo habría que pedirle a los políticos que en lugar de regalar flores y discursos sobre el día de las mujeres, ofrezcan políticas públicas que hagan efectiva la equidad. Que se reivindique la historia, una historia que nos hará más libres, que nos permitirá transformar a nuestra sociedad y erradicar el sexismo y la discriminación. Habría que reflexionar entre hombres y muejres cómo reinventamos la femineidad y la masculinidad para que nuestras relaciones sean más equitativas, más sanas, libres de prejuicios, violencia y sexismo. Libres de machismo y hermbrismo que nos separan y hacen tanto daño.
jueves, 18 de febrero de 2010
aumento de la redondez personal
sábado, 13 de febrero de 2010
Jesús bajó del cerro con ellos, y se detuvo en un llano. Se habían reunido allí muchos de sus seguidores y mucha gente de toda la región de Judea, y de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón. Habían venido para oír a Jesús y para que los curase de sus enfermedades.
Jesús miró a sus discípulos y les dijo:
“Dichosos vosotros los pobres, porque el reino de Dios os pertenece.
“Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis satisfechos
“Dichosos los que ahora lloráis, porque después reiréis.
“Dichosos vosotros cuando la gente os odie, cuando os expulsen, cuando os insulten
y cuando desprecien vuestro nombre como cosa mala, por causa del Hijo del hombre.
Alegraos mucho, llenaos de gozo en aquel día, porque recibiréis un gran premio en el
cielo; pues también maltrataron así sus antepasados a los profetas
“Pero ¡ay de vosotros los ricos, porque ya habéis tenido vuestra alegría!
“¡Ay de vosotros los que ahora estáis satisfechos, porque tendréis hambre!
“¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque vais a llorar de tristeza!
“¡Ay de vosotros cuando todos os alaben, porque así hacían los antepasados de esta gente con los falsos profetas!
Cristiano Ronaldo…, Angelina Jolly…, Emilio Botín…, tu padre…, un profe del cole…, el Papa…, tú mismo…, Zapatero…, mi novio/a… una enfermera…, un misionero…, una viuda…, un anciano…
¿ ¿Quién es “dichoso” con todas las de la ley? Tal vez, ¿un personaje famoso como CR9? ¿Es más dichosa una enfermera? ¿Y mi madre…es dichosa?
A Jesús no le caben dudas: “dichosos” son los que “no tienen lo necesario para vivir humanamente… porque Dios los cuida y ama más”y “los que hacen el bien a los demás”, sembrando la justicia, trabajando por la paz, atendiendo al necesitado. Estos son DICHOSOS para Dios.
Algunos dicen que la característica que mejor le pega a Dios no es la de “todopoderoso” ni cosas por el estilo. Su mejor cualidad es ser “MISERICORDIOSO”. Porque Dios siente misericordia de nosotros hizo que su Hijo Jesús se hiciera hombre.
Porque Dios es misericordioso, Jesús curaba, enseñaba, daba la cara por los pecadores y pobres.
Dios sigue siendo misericordioso contigo y conmigo. Te invito a descubrir los signos de Dios en tu vida.
